ENCUENTRO Y TRANSFORMACIÓN PARA UN PROYECTO DE VIDA CON CONCIENCIA FRANCISCANA Nuestro Proyecto Institucional
os desafíos del siglo XXI nos invita como sociedad y en particular como escuela a pensar y construir las propuestas que nos permitan soñar con una sociedad más justa y solidaria en la cual la convivencia democrática con compromiso, libertad responsable, y esfuerzo compartido sean los pilares que guíen su camino.
Como institución educativa tenemos el orgullo y placer de consolidar, junto con las familias, estos valores y sentimientos en cada uno de los niños y adolescentes que habitan nuestra escuela.
Por tal motivo nuestro proyecto institucional considera que la profundización de la comunicación y la generación de vínculos son de vital importancia para pensar una sociedad mejor. Una comunicación en la cual todos los actores institucionales tengamos la oportunidad, los tiempos y espacios, y la capacidad de poder expresarnos libremente. Junto con esta circulación de la palabra se profundiza, en la escuela y en la familia, una verdadera escucha activa. Nuestros niños y jóvenes necesitan aprender y poder expresar sus sentimientos y pensamientos, y los adultos debemos habilitar los espacios y tiempos para que lo puedan hacer. Este constituye el primer paso para acompañarlos en su crecimiento y formación para la vida y es uno de los principales factores de protección en nuestro proyecto de prevención de las adicciones.
Poder conocer en profundidad al otro e ir en búsqueda de su encuentro adquiere una importancia relevante cuando pensamos en una sociedad más justa, inclusiva, y que respete la diversidad. Por tal motivo se considera las experiencias educativas que los alumnos realizan “por fuera de las paredes del aula” como un espacio que permite fortalecer los vínculos entre alumnos, alumnos docentes, familia escuela. Es por ello que en nuestro proyecto institucional se contemplan los campamentos, viajes de estudios, y retiros como espacios de consolidación y profundización en la formación de nuestros alumnos.
Nuestro proyecto institucional, iluminado por el ideario franciscano, considera a la solidaridad como una experiencia de vida consistente en ir a la búsqueda del otro, por lo cual no se reduce al asistencialismo, sino que implica un comprometerse desde lo humano, desde los sentimientos y desde la necesidad de comprender, acompañar, y compartir con el prójimo. Esta experiencia de vida es entendida en el proyecto de la escuela como una construcción social que involucra a toda la comunidad, docentes, alumnos, y familia, y por tal motivo se contempla en el mismo diversas instancias de participación de todos los actores.
La conjunción de la circulación del conocimiento en el aula, la profundización de la comunicación y escucha, la generación de más y mejores vínculos, y la solidaridad como experiencia de vida, da la coherencia necesaria a nuestro proyecto para poder soñar con alcanzar los objetivos de contribuir al crecimiento y formación de nuestros alumnos y de esta manera devolver a la sociedad la confianza que nos deposito.
Esta es nuestra esencia como comunidad educativa, nuestra misión como escuela.